La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) de Colombia, actuando como autoridad de protección de datos personales y garante del derecho de Habeas Data, ha emitido un dictamen trascendental que impacta directamente en la implementación de sistemas de control de acceso en toda América Latina: queda prohibida la obligatoriedad de exigir datos biométricos para el ingreso a conjuntos residenciales.
La decisión se basa en el principio de proporcionalidad. La biometría —ya sea huella dactilar, reconocimiento facial o escaneo de iris— es considerada por las legislaciones regionales (incluyendo la Argentina) como un dato sensible. Su recolección, almacenamiento y uso debe estar estrictamente justificado y debe ser el medio menos invasivo para lograr el fin deseado. En el contexto residencial, donde la seguridad es la principal preocupación, la SIC determinó que exigir a todos los residentes el uso de un dato biométrico como única forma de acceso es desproporcionado e innecesario, vulnerando el derecho fundamental a la protección de datos personales.
Este fallo obliga a administraciones y, crucialmente, a los proveedores de soluciones de identificación y seguridad en la región, a replantear sus protocolos. Si bien la biometría ofrece niveles superiores de seguridad e inalterabilidad respecto a las tarjetas o claves PIN, su uso obligatorio sin el consentimiento libre y revocable del titular y sin ofrecer alternativas, es jurídicamente insostenible. La SIC enfatiza que deben existir métodos de identificación sustitutos que no impliquen la captura de datos sensibles.
Para el mercado latinoamericano de control de accesos, este dictamen colombiano funciona como un espejo. Países como Argentina, Chile y México poseen marcos normativos robustos en materia de datos personales que penalizan la recolección de información sensible cuando esta no es absolutamente imprescindible o cuando no se gestiona con estándares de seguridad máxima. La industria debe tomar nota: la innovación en seguridad, como la biometría avanzada, debe estar alineada con el cumplimiento normativo (compliance) y garantizar la privacidad desde el diseño (Privacy by Design).
Los desarrolladores de hardware y software de control de acceso deben ahora enfocarse en soluciones que permitan la convivencia de múltiples tecnologías (RFID, NFC, credenciales móviles y biometría voluntaria), garantizando que los usuarios siempre tengan una opción no biométrica disponible para ejercer su derecho de entrada, manteniendo la eficiencia operativa y los estándares de seguridad requeridos en entornos de alta densidad poblacional.
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