El avance constante de la tecnología Near Field Communication (NFC) en Argentina y el resto de América Latina ha impulsado la comodidad de los pagos sin contacto. Sin embargo, esta misma conveniencia es ahora blanco de estrategias de fraude más complejas que exigen una reevaluación de los protocolos de seguridad.
Tradicionalmente, las amenazas NFC se centraban en el ‘skimming’, la lectura no autorizada de datos de tarjetas a distancia. La nueva modalidad identificada como la “estafa a la inversa” invierte este proceso, manipulando activamente al usuario para que sea él quien, sin saberlo, autorice o inicie una transacción fraudulenta.
Esta técnica se materializa cuando un ciberdelincuente compromete el punto de interacción, que puede ser un terminal de punto de venta (POS) adulterado, un dispositivo móvil malicioso o incluso etiquetas NFC falsas colocadas en espacios públicos. El engaño no busca robar los datos de la tarjeta o del móvil (ya protegidos por tokenización), sino obtener la autorización para ejecutar una transferencia o un cobro específico al momento del contacto físico o la proximidad.
Por ejemplo, en un escenario típico, el usuario acerca su billetera digital o tarjeta a lo que cree es un terminal legítimo para un cobro menor, pero el dispositivo manipulado está configurado para, en realidad, registrar una compra de alto valor o transferir fondos a una cuenta controlada por los estafadores. Dado que la tecnología NFC requiere proximidad y a menudo no exige un PIN para montos bajos, la velocidad de la interacción juega a favor del fraude.
Para el sector financiero y minorista en la región, la mitigación de este riesgo pasa por elevar la infraestructura de seguridad. Es fundamental implementar mecanismos de autenticación multifactor (MFA), especialmente aquellos que integran biometría (huella dactilar o reconocimiento facial), para validar la identidad y la intención del comprador. La simple confirmación del dispositivo ya no es suficiente.
Además, la educación del consumidor es crucial. Los usuarios deben ser cautelosos al interactuar con cualquier punto de pago desconocido, revisar minuciosamente el monto reflejado en la pantalla del POS antes de acercar su dispositivo y deshabilitar la función NFC cuando no esté en uso. Solo a través de la combinación de soluciones tecnológicas avanzadas y la conciencia del usuario se podrá proteger la confianza en los sistemas de pagos sin contacto en el mercado LatAm.