La tecnología Near Field Communication (NFC) se ha consolidado como un pilar fundamental para la modernización transaccional y de identidad en América Latina, abarcando desde pagos móviles hasta la gestión de control de accesos empresariales y sistemas de transporte público. Sin embargo, su rápida adopción ha abierto una brecha de seguridad que los ciberdelincuentes están explotando a un ritmo alarmante.
Según un reciente análisis de Kaspersky, los ciberataques dirigidos específicamente a la infraestructura NFC experimentaron un aumento del 188% en 2026. Esta cifra no solo subraya la creciente sofisticación de los atacantes, sino que también emite una señal de alarma crítica para las instituciones financieras, proveedores de servicios y empresas que dependen de esta tecnología para la emisión de credenciales y la validación de identidad.
El incremento de los ataques se relaciona directamente con la proliferación de dispositivos móviles utilizados como billeteras digitales y tarjetas de acceso. Los métodos de ataque más comunes incluyen el ‘skimming’ avanzado y los ataques de retransmisión (relay attacks), que permiten a los criminales interceptar o replicar señales NFC a corta distancia para realizar transacciones fraudulentas o burlar sistemas de control de acceso físico. En el contexto regional, donde la inclusión financiera se apoya fuertemente en soluciones contactless (como la tarjeta SUBE en Argentina o sistemas similares de transporte), la vulnerabilidad se amplifica por la potencial exposición de datos sensibles a nivel masivo.
Desde la perspectiva de la identificación y el control de acceso, la confianza en las credenciales móviles basadas en NFC está siendo seriamente probada. Las empresas que han migrado a soluciones de acceso por smartphone deben entender que la conveniencia no puede ir a expensas de la seguridad. La mera autenticación pasiva a través de un token NFC es insuficiente. Se vuelve imperativo implementar capas adicionales de seguridad, como la biometría (huella dactilar o reconocimiento facial) y la autenticación multifactor (MFA), para asegurar que solo el usuario legítimo pueda activar la señal NFC para el acceso.
Los expertos en ciberseguridad instan a los desarrolladores de sistemas NFC a priorizar la actualización de los protocolos de cifrado y a realizar auditorías de seguridad constantes. Para las organizaciones, la inversión en sistemas de detección de anomalías y la capacitación del personal sobre los riesgos de ingeniería social que acompañan a estas amenazas son pasos no negociables. La escalada del 188% en los ataques NFC no es una estadística aislada, sino un llamado a la acción para blindar la infraestructura digital y física en Latam frente a amenazas que evolucionan a velocidad récord.